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Kamirium

Compendio de monstruosInformes de campo del Departamento de Inteligencia

Cada entrada disecciona a una criatura del mundo: cómo es, cómo vive, qué la vuelve peligrosa y qué se aprovecha de ella cuando cae. Se publica por entregas en Wattpad.

Portada de Kamirium: Compendio de monstruos

Bestiario · Wattpad

En publicaciónUna criatura publicada

Los informes de campo del Departamento de Inteligencia, recopilados para quienes se ganan la vida cazando en Kamirium. Cada entrada disecciona a una criatura: su anatomía, sus costumbres, cómo se enfrenta a ella y qué se aprovecha de su cuerpo.

No es una novela al uso, sino la enciclopedia viva del mundo donde transcurren las demás. Se amplía criatura a criatura; por ahora, la única ficha completa es la del altonoth.

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Ficha I

Altonoth

El herbívoro de las cumbres

Altonoth adulto bramando, con el manto denso y la cornamenta ramificada hacia atrás
Ejemplar macho adulto en las estribaciones de los Montes Ancestrales.

Cuadrúpedo corpulento de las tierras frías. Puede alcanzar los tres metros de altura contando cabeza y astas, y lo envuelve un pelaje blanco tan denso que, cuando el viento levanta la nieve, su silueta se pierde incluso a corta distancia de tiro. Una franja grisácea le recorre el lomo, del cuello al nacimiento de la cola.

Es un animal apacible: rara vez inicia un enfrentamiento y sólo recurre a la violencia en defensa propia. Conviene, aun así, no confiarse — no son pocos los que han acabado aplastados bajo sus pesadas patas.

Ficha de campo

Clasificación
Herbívoro de altura
Altura
Hasta 3 m con astas
Hábitat
Cumbres nevadas
Avistamientos
Montes Ancestrales · Colinas de Cristal
Manada
20 a 30 ejemplares
Temperamento
Apacible salvo provocación
Alma
Regeneración de la cornamenta
Amenaza
Media — letal si embiste

Las astas

Su rasgo más característico. En reposo apenas destacan, pero en cuanto la criatura se altera, los órganos alojados en su base activan el Alma y disparan la regeneración: las astas crecen y se ramifican en cuestión de segundos hasta cerrarse sobre la cabeza y el cuello como una jaula de hueso — un «abrazo óseo», según los cazadores del Departamento Gremial.

Desplegadas resultan durísimas: quien ha descargado un mandoble contra ellas asegura que fue como golpear roca viva, y las puntas poco tienen que envidiar a una buena lanza. En las hembras suelen alcanzar, en promedio, más longitud que en los machos.

El poder tiene precio. Tras unos tres enfrentamientos con la cornamenta dañada, el animal empieza a caminar «como si estuviera borracho» y sus intentos de volver a extenderla salen frágiles, cuando salen.

Cornamenta del altonoth completamente extendida, con las ramificaciones curvadas hacia dentro rodeando la cabeza
Cornamenta en máxima extensión: las ramificaciones se cierran sobre la yugular.

El sobrante

Cuando la amenaza desaparece y el Alma se apaga, las astas no recuperan su tamaño de inmediato, pero sí pierden su dureza: el sobrante se vuelve quebradizo y se astilla con unos pocos movimientos.

Muchos ejemplares aceleran el proceso raspando las puntas contra troncos y rocas. Ese material desprendido rara vez sirve para tallar — se parte a la primera —, aunque nunca falta quien se lo tome como un desafío.

Altonoth raspando las astas contra una roca junto a otro ejemplar tumbado
Raspado del sobrante contra la roca, tras una contienda.

La lengua

Pocos conciben que en esa boca quepa una lengua capaz de alcanzar los dos metros. Es grasienta, casi gomosa, y va recubierta de una saliva espesa que resultó tener propiedades anticongelantes: la grasa aísla del frío y la saliva impide que se congele.

La usa para apurar las hojas de las copas más altas, fuera del alcance del resto de herbívoros, y también para hundirla bajo la nieve y rescatar la vegetación sepultada. Dos despensas que casi nadie más puede tocar.

Altonoth alzando la cabeza y extendiendo su larga lengua hacia las ramas de un árbol
Alcanzando el follaje de las copas más altas.

Pezuñas y rastro

Sus pezuñas son de escasa altura y notable anchura, y —a diferencia de las de otros monstruos— no son del todo rígidas: ceden un poco bajo la presión. Reparten el peso sobre la nieve y amortiguan unas pisadas capaces de matar.

Esa forma tan característica deja una huella ancha e inconfundible. Para un explorador es la señal más fiable de que hay manada cerca.

Par de huellas anchas de altonoth marcadas sobre la nieve
Huellas sobre nieve reciente: anchas, planas y muy separadas.

Manada y vínculo

Viajan en manadas de veinte a treinta ejemplares guiadas por un altonoth anciano y migran hacia zonas más cálidas al comenzar el otoño, para regresar entrada la primavera. Un ejemplar aislado es presa fácil; el grupo, en cambio, hace que hasta los scintus prefieran no presentar batalla.

Dentro de la manada la regla es fría: quien se rezaga ha de reincorporarse por sus propios medios, crías incluidas. La única excepción es la pareja. El vínculo monógamo entre dos altonoth no lo rompe ni la amenaza de muerte, y de ahí que en los pueblos asentados alrededor de los Montes Ancestrales sus astas no se vendan ni se destinen a la alquimia: se emplean como símbolo de compromiso.

Aprovechamiento

Es de los monstruos más codiciados por cualquier cazador, porque se aprovecha casi todo. La carne es jugosa y tierna, muy por encima de la del resto de herbívoros; con huesos y cartílagos se preparan sopas que reconfortan en estas tierras; la piel de un solo ejemplar da para tres o cuatro prendas de abrigo, y hasta las pezuñas sirven para suelas de bota.

Las astas se tallan como figuras, amuletos y piezas de mobiliario, además de colgarse a modo de trofeo.

Lámina de estudio del altonoth con seis bocetos a carboncillo: huellas, cornamenta desplegada, ejemplar completo, lengua extendida y dos ejemplares raspando las astas
Lámina de estudio completa, tal y como se archiva en el compendio.

El compendio crece con cada entrega. Quedan por archivar los burnclaw, los cryragar y los scintus, que asoman de pasada en este informe pero aún esperan su propia ficha.

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